La Libertad del Héroe común y corriente (Texto de las declaraciones de Fernando González )

28/02/14

Por: Arleen Rodríguez DerivetDaylén Vega Muguercia

Fernando González Llort echa por tierra ciertos mitos acerca del héroe. O quizás existe para probarnos que el heroísmo no es asunto de apariencias. Cuando salió por las puertas del salón de protocolo de la terminal 1 del aeropuerto “José Martí” para hablarle por primera vez a los medios, tenía el sencillo aspecto de un cubano común y corriente, ajeno por el completo a los micrófonos y las cámaras.

Serenamente emocionado, preguntó si acaso él debía hablar primero y se mantuvo a una discreta distancia, arropado por su esposa, Rosa Aurora, su madre Magali y sus dos hermanas, Lourdes y Marta, con sus respectivos compañeros.

Para quienes hemos seguido periodísticamente el caso, la parquedad de Fernando resulta casi legendaria. Él es ese poeta de las acciones –como alguna vez definió Cintio Vitier a los Cinco- que se excusa por no escribir poemas y del que debimos conformarnos con saber algo a través de muy escasas entrevistas y solo algunos textos personales suyos que alimentaron nuestro trabajo en estos años.

Pocos pero contundentes, sus análisis transparentan un pensamiento claro, profundo, coherente, principista, que ahora se confirma en la mirada limpia, como la de un niño, recta como la de un hombre honesto, cuando habla a los micrófonos, al fin en la Patria.

Las primeras palabras son para sus hermanos. Y para Cuba, donde más las esperan:

DECLARACIONES A LA PRENSA DE FERNANDO GONZÁLEZ LLORT
(Transcripción de Cubadebate)

Yo creo que en medio de estos momentos que son realmente bien emocionantes para mí, se impone decir algunas palabras y agradecer a varias personas. Hay tres personas que no están aquí y son las primeras a las que le quiero agradecer, que son mis hermanos Gerardo, Ramón y Tony. Cuando no existía movimiento de solidaridad todavía verlos a ellos y compartir con ellos los momentos difíciles fueron siempre una fuente de energía para nosotros en la lucha, y por lo tanto mi primer agradecimiento es para ellos que no me están escuchando, no me van a escuchar, no me van a ver, pero me van a leer y yo quiero hacerles llegar el mensaje de agradecimiento. Porque es un tema del cual ni siquiera hablamos entre nosotros cuando tuvimos la oportunidad de vernos juntos, pero no saben ellos ni siquiera cuánta fuerza y cuánta energía nosotros obtuvimos en aquellos momentos de verlos a ellos, de ver la actitud de ellos, de ver la manera en que ellos enfrentaron las situaciones y después de conocer, durante los años en prisión, cómo ellos enfrentaban las situaciones individuales en las que se encontraban. Por lo tanto mi primer agradecimiento es para mis tres hermanos y eso incluye también a René que está aquí porque fuimos parte todos de aquel momento.

Yo creo que se impone agradecer también al pueblo de Cuba a todos nuestros compatriotas que durante tantos años nos han acompañado en esta lucha y que nos van a seguir acompañando, estoy convencido de eso hasta que Gerardo, Tony y Ramón estén aquí de regreso.

Yo quiero aprovechar esta oportunidad para pedir disculpas a todas aquellas personas que nos escribieron mostrándonos su apoyo, su solidaridad, especialmente a los niños y a los jóvenes que nos hicieron llegar muchísimas cartas y que materialmente nosotros no teníamos tiempo para responder todas y cada una de ellas.Yo sé que algunas personas se pueden haber sentido en algún momento quizás defraudada porque no recibieron una respuesta personal a su correspondencia; les quiero pedir disculpas, les quiero pedir que nos comprendan, que materialmente no había posibilidades de escribirles a tantas personas individualmente, pero que todas esas cartas, especialmente la de los niños y las de los jóvenes fueron siempre un estímulo tremendo, un estímulo sin comparación ninguna para enfrentar cualquier situación a las que nos vimos sometidos.

Agradecer a todo el pueblo por la solidaridad, agradecer a las autoridades cubanas, a todos los compañeros y las compañeras que por tantos años han estado trabajando por sacar a delante la campaña y la lucha por la liberación de todos nosotros.

A los compañeros del Ministerio de Relaciones Exteriores, de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, que estuvieron pendientes en los últimos meses a todo este proceso del regreso mío, a todos los detalles de cómo se iba a producir y estuvieron luchando porque se produjera de la manera más expedita posible y de la manera más natural posible.

Agradecerles a todos, a la prensa que ha hecho un trabajo muy bueno para dar a conocer la verdad del caso y llevar la verdad lo más lejos posible. Hay mucho por hacer todavía, yo creo que todos lo sabemos y todos están en la mejor disposición de hacerlo, no me cabe la menor duda de eso.

Yo sé que la felicidad hoy es compartida por todos, es una felicidad que es difícil de describir, estar aquí en Cuba, estar aquí con la familia, es una felicidad que es inmensa y a la misma vez le falta un pedazo, y es el pedazo que queda reservado para que cuando en este mismo lugar estén Ramón, Gerardo y Tony, entonces la felicidad será completa.

Mientras tanto el papel nuestro será hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que esa realidad llegue lo más pronto posible y podamos entonces reunirnos los Cinco, y reunirnos todos con nuestras familias y con ustedes, y entonces disfrutar realmente de la verdadera felicidad total cuando estén los cinco aquí.

Pregunta sobre el impacto de salir de la cárcel y llegar a Cuba:
El impacto de salir de la cárcel en el caso mío específico, yo no puedo decir, a ver, no es la misma condición de René, que René salió y fue inmediatamente para la cárcel, o sea, yo salí de la prisión y a mí me estaba esperando un grupo de personas de inmigración que me retuvieron, me arrestaron prácticamente, entonces, yo no experimenté la salida de la prisión como la salida hacia la libertad, yo experimento la salida hacia la libertad cuando me bajé de la escalerilla del avión, porque incluso hasta ese último momento yo venía esposado en el avión, y las esposas me las quitaron en el momento en que el avión tocó tierra aquí. Yo no sentí la sensación de la libertad al traspasar la puerta de la prisión, que es posible la experiencia que sientan otros, la sensación de la libertad mía es cuando el avión aterrizó aquí y me bajé por la escalerilla, esa es la verdadera sensación de libertad para mí.

Sobre su encuentro con Raúl:

Primero que nada es un honor para mí, y honor que agradezco además, un gesto que agradezco que el compañero General de Ejército, Raúl, se haya tomado el trabajo de venir hasta acá a recibirnos a saludarnos, realmente es un gesto que agradezco y que me llena de gratitud y que me compromete también a la misma vez, en la lucha y a darlo todo por el regreso de mis otros hermanos,. Es realmente un gesto que lo llena a uno de humildad y de gratitud.

Cuando se retira junto a su familia, sin darnos tiempo para otras preguntas, nadie protesta. Qué más quisiéramos todos que llevárnoslo para un programa en vivo, sacarle una exclusiva sobre lo que no llegamos a conocer de su mundo en esos injustos años de encierro, de los sentimientos que lo acompañaron en el regreso, de lo que quisiera hacer en el primer minuto en su tierra y con gente.

Pero todos entendemos que Fernando merece decidir cuándo lo hará. Y ahora no es el tiempo de responder cuestionarios. Es la hora, su hora, de absorber los olores de la Patria, de la familia y de la casa, de sus amigos y compañeros.

Quien haya leído aquel libro del español Marcos Ana, que permaneció largos años en una cárcel, recordará que lo más difícil es acostumbrarse a la libertad, al vértigo que les provocan los espacios abiertos y el bullicio de la vida que corre por las calles, a quienes han permanecido muchos años presos. Y ya sabemos que los de Fernando, como los del resto de sus hermanos, fueron y aun son, crueles, injustos, demasiados.

Ya habrá tiempo de contar y cantar la libertad. Primero es preciso que le dejemos gozarla libremente.

(La Transcripción del Mensaje fue realizada por Cubadebate)

FERNANDO EL GIGANTE.

28/02/14

A cada uno de Los Cinco nos toca ser -obviamente- el mas o el menos ‘algo’ entre nosotros. De la misma manera en que Ramón es el más alto, seguido muy de cerca por René, a Fernando le toco ser el de menos estatura física, mientras que el segundo lugar en esa categoría se lo quite a Tony por un pelo. (Aunque eso del pelo sea un decir). Ese “titulo” de Fernando le valió que, en parte por cariño, y también por la arraigada costumbre profesional de evitar los nombres, a veces, entre nosotros, le llamáramos “el pequeño”.

Lo anterior podría parecer inmaterial, y hasta algo frívolo, pero en estos días de alegría y ansiedad, cuando lo separan apenas unas horas de su libertad, (y ojala también de su regreso) mientras recuerdo tantas muestras de grandeza que ha dado nuestro hermano, he reparado en la ironía que encierra el llamar “pequeño” a ese gigante.

Cuando nos arrestaron, Fernando tenía razones extra para sentir angustia, dolor, frustración… En términos del beisbol que tanto le gusta: el lanzaba también juegos completos, pero su misión en Miami aquella vez, era de relevo corto. Debía regresar a Cuba pronto. Su boda estaba casi lista. La novia, esa Rosa guerrera que por él sacrificó todo en la vida, quedo casi vestida. Aun así, del gigante jamás escuchamos un lamento.

Presencié cuando su abogado del juicio, Joaquín Méndez, le advirtió con toda razón profesional que, dada la menor gravedad de los cargos que a él se le imputaban, cualquier defensor de respeto optaría por separarlo de los demás como estrategia. La respuesta de Fernando, como la de René ante similar sugerencia, fue tajante e inequívoca.

Quince años y medio después, Fernando, como René, saldrá de la prisión con la frente en alto. Tampoco a él le regalaron nada. Su sentencia fue la máxima posible, y el tiempo descontado por buena conducta se lo gano, y por ley tenían que dárselo.

Quienes lo queremos y admiramos, hoy celebramos. Convencidos de que nuestra lucha se refuerza con otro abanderado, le hacemos llegar un fuerte abrazo, y le decimos:

Felicidades gigante! 

Gracias por tu ejemplo!

Gerardo Hernández Nordelo 

Prisión Federal de Victorville

California, Febrero 25, 2014.

Cuba cuenta las horas.#CUBA

Un amigo nos descubre a Fernando, el hombre que hoy cumple íntegramente su injusta condena por salvar vidas del terrorismo.

Nyliam Vázquez García
nyliam@juventudrebelde.cu
27 de Febrero del 2014 1:11:01 CDT

 

 

 

 

Foto tomada en Angola donde Fernando (segundo a la derecha) se asoma sonriente. Foto: Cortesía del entrevistado

La casa vive un ambiente inusual. Lauren Gabriela Saker Monzón intuye que pasa algo importante. Sigue a su padre con la mirada. No se aguanta y le pregunta. Homero Saker Rivero le explica por qué se sienta en el patio con ese álbum de fotos… «¿Tú te acuerdas de tu tío Fernando?» Y la niña no lo deja terminar la frase: «Sí, mi tío que “cumple” mañana», y se va para dejar a su padre compartir recuerdos entrañables.

Para Homero hoy es un día muy importante. Su amigo Fernando González Llort cumple íntegramente la condena y es normal que le llegue a la memoria mucho de tanto tiempo compartido. Se conocieron en el preuniversitario, pero fueron los seis años de la Universidad, en el Instituto de Relaciones Internacionales Raúl Roa (ISRI), el grupo de amigos que se juntó allí, y luego los años en Angola, lo que cimentó una relación mantenida más allá de los silencios, más allá de casi 16 años del injusto encierro de Fernando.

Nos devela a un Fernando de pocas palabras, pero de análisis muy profundos. Como si no hubieran pasado tres décadas, recuerda los trabajos de finales de curso, la inclinación de su amigo por la economía —Fernando se graduó con diploma de Oro del ISRI, en la especialidad de Relaciones Económicas Internacionales—, la admiración por Fidel, las fiestas en las que compartieron, el tiempo de misión internacionalista, que los hizo madurar a todos…

«En aquella época, Fernando nos sorprendía a todos con sus análisis de los procesos económicos que vivía América Latina; el llamado milagro chileno, por ejemplo», comenta quien reconoce que en ese grupo fue uno de los que tenía siempre la máxima puntuación.

Como si ahora no estuviera en el patio de su casa, como si hubiera regresado al aula, a las discusiones de aquella época, fija su mirada en un punto lejano y sentencia: «Tú tienes que buscar a Fernando en lo que lleva análisis, en lo que se necesita profundizar».

Cuando habla, su amigo no está viviendo las últimas horas  en la prisión de Arizona, está frente él: «Fernando es un hombre tal y como se ha comportado en estos casi 16 años de prisión; un hombre que te mira así y ahí está (…) un hombre de pocas palabras pero cuando te decía, era lo exacto… Ese es “el Fernan”…». Sigue leyendo

El caracazo y el derrumbe del golpe fascista.#VENEZUELA

Ángel Guerra Cabrera

Hace 25 años Caracas  y otras ciudades venezolanas protagonizaron la primera gran insurrección popular contra el neoliberalismo. No sólo a escala de América Latina y el Caribe, sino planetaria. En un país petrolero, la pobreza alcanzaba a un 80 por ciento.

Espontánea, la protesta estalló en Guarenas, al este de la capital, cuando estudiantes y trabajadores rechazaron el alza estratosférica del transporte público. La chispa se extendió y comenzaron los asaltos a mercados donde el pueblo tomaba algo de lo que siempre le había sido negado. El caracazo tuvo el enorme mérito  de que las masas venezolanas rompieran colectivamente con el sacrosanto mito burgués de la propiedad privada.

Pero el gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez(CAP) impuso  la ley marcial y autorizó a los cuerpos armados a disparar con munición de guerra contra los civiles. El ministerio público cifró el número de fallecidos en 600, aunque cálculos de investigadores establecen la cifra entre 3500 y 5000, además de miles de heridos. Un crimen de lesa humanidad.

Compárense la bárbara respuesta gubernamental a aquellas justísimas protestas de todos los barrios populares del país con la contenida y mesurada que reciben de la Guardia Nacional Bolivariana las esmirriadas marchas actuales de enajenados y enfermos de odio en unas cuantas urbanizaciones de clase media acomodada. Obsérvese la actitud pacífica de las decenas y cientos de miles de chavistas que desde comienzos de febrero inundan las calles de Caracas en apoyo al presidente Maduro. Sigue leyendo

¡Bienvenido,Fernando, que la Patria te contempla y espera orgullosa!

Wilki Delgado Correa

Rebelión

Herederos de estos padres fundadores son millones de cubanos, entre los cuales los 5 Héroes son parte de la vanguardia. Precisamente, el día 27 de febrero, al conmemorarse el 140 aniversario de la caída en combate del Padre de la Patria, será liberado Fernando González Llort. ¡Bienvenido, Fernando, que la Patria te contempla y espera orgullosa!

Si a veces los analistas del presente no pueden explicarse determinadas asuntos pasados o recientes de la historia cubana; si los enemigos se han equivocado una y otra vez por tratar de destruir a la Revolución cubana, su obra más acabada; si reaccionarios de toda laya en diferentes países esgrimen su odio fascista, su xenofobia cavernaria contra los cubanos; es porque los patriotas cubanos de estos tiempos han sabido ser fieles a los principios, han sido hermanos solidarios con otros pueblos y no han cedido ante las amenazas, el chantaje, las agresiones y la política de las zanahorias de sus enemigos naturales e históricos.

Si vendepatrias, traidores y desertores han desempeñado el triste y vergonzoso papel de rastreras verdolagas frente a la dignidad y altivez de nuestra palma real, simbólica insignia de la cubanía; si personajes y personajillos del pasado y del presente siempre serán despreciables por el abandono de su deber de servir en forma desinteresada, por haberse prosternado ante el altar del dios dinero, desvivirse acuciados por una avaricia primitiva y por una idolatría servil al poder del imperio; es, sin duda alguna, porque los cubanos son herederos de un acervo de virtudes que se ha cultivado en una marcha jalonada por el sacrifico y el heroísmo, sin dejar de reconocer que aquí, como en cualquier parte, vuelan a ras de tierra las aves de rapiña y se arrastran bajo tierra los gusanos. Sigue leyendo

¡Qué fallo!

LUNES, 24 DE FEBRERO DE 2014.

por Guillermo Rodríguez Rivera

Las verdaderas revoluciones son siempre difíciles. Che Guevara sabía algo de eso y decía que, en las verdaderas, se vence o se muere, porque una revolución no es una tranquila, pacífica obra de beneficencia, como cuando las encopetadas damas de la alta sociedad salen a hacerle caridad a los que no tienen justicia.

Una revolución es un vuelco, una ruptura, un abrupto cambio de perspectiva. Es cuando los oprimidos dejan de creer en que los que mandan –los que los oprimen– tienen la verdad de su lado, y piensan que el mundo puede ser diferente de como ha sido hasta entonces.

Pero claro que los opresores no se resignan a abandonar sus posiciones de dominio y luchan a vida o muerte por ellas, aunque aparentemente, los “otros” sean sus connacionales: enseguida se enajenan de la mayoría del pueblo, porque las revoluciones –no los golpes de estado– siempre son obra de la mayoría.

En un respetuoso diálogo con el presidente venezolano aunque no tanto con sí mismo, el cantautor Rubén Blades, hace años uno de los abanderados de la canción social en América Latina, expone su concepto de revolución:

Para mí, la verdadera revolución social es la que entrega mejor calidad de vida a todos, la que satisface las necesidades de la especie humana, incluida la necesidad de ser reconocidos y de llegar al estadio de auto-realización, la que entrega oportunidad sin esperar servidumbre en cambio. Eso, desafortunadamente, no ha ocurrido todavía con ninguna revolución.  1 [1. Respuesta de Rubén Blades a Nicolás Maduro. “Respuesta al presidente de Venezuela”, http://www.rubenblades.com/todos/2014/2/20/respuesta-al-presidente-de-venezuela.html]

Ni va a ocurrir en ninguna revolución verdadera, Rubén. No era sino la voluntad de mejorar la calidad de vida de la gente lo que inspiró la Reforma Agraria cubana, que entregó parcelas a miles de campesinos sin tierra y, esencial para procurar mejor calidad de vida, fue la alfabetización cubana de 1961 porque no hay autorrealización sin saber leer–, pero enseguida llegaron la invasión de Bahía de Cochinos y el bloqueo económico que es repudiado cada año en la ONU, aunque acaba de cumplir 52.

Me fascina esa idea de que una revolución social “satisface las necesidades de la especie humana”, y claro que eso solo lo hace una revolución cuando se la ve históricamente: no habría democracia ni derechos humanos sin la prédica de los iluministas: sin Voltaire, Montesquieu, Rousseau, pero los que llevaron adelante esas ideas en la práctica social, los que las impusieron como “necesidades de la especie humana” –Danton, Marat, Robespierre, porque las monarquías gobernaban por derecho divino– guillotinaron a la aristocracia francesa que se rebeló contra ellas, la aristocracia que ahogaba en sufrimientos, en miseria los derechos de los sans culottes, acaso los que Evita Perón llamó en su momento “los descamisados” y Martí “los pobres de la tierra”. 

El tiempo ha pasado, nos recuerda Blades, pero los derechistas venezolanos llaman “los tierrúos” a esos pobres sin zapatos que ellos explotan en el siglo XXI. Es imposible que una revolución haga felices a los dos grupos, porque la revolución va a dar justicia, y hacer justicia no es una fiesta de cumpleaños.

Es decir que nunca ha habido una revolución social como entiende Blades que debe ser. ¿Será que él no sabe lo que es una revolución social? Según se deduce de lo que escribe, no lo la sido ni la inglesa, ni la francesa, ni la rusa, ni la mexicana, ni mucho menos la cubana que lideró Fidel Castro. Presumo que tampoco la venezolana de hace doscientos años, pese a que Blades escribe de esa Venezuela que ama como “el pueblo de Bolívar”. Y ¿qué hizo el Libertador? ¿Una tranquila y plácida obra de bienestar social? No gritó Patria o Muerte, sino que firmó un decreto de guerra a muerte para los enemigos de la patria, que eran los de la revolución.

Blades no solo lo proclama ahora en esa respuesta a Maduro, sino que lo cantaba en sus canciones latinoamericanistas: “de una raza unida, la que Bolívar soñó”. Entonces, ¿el intento de realizar el sueño de Bolívar no es el proceso integrador que emprendió Chávez, y que enfrenta a un imperio que nos quiere divididos, sino que únicamente servirá para mover el culo bailando salsa? Y cantar a voz en cuello: “A to’a la gente allá en los Cerritos que hay en Caracas protégela”. A “to’a esa gente” la protegen, además de María Lionza, los médicos de Barrio Adentro, porque esos que gritan y agreden en lascalles no se ocuparon jamás de la salud de los venezolanos humildes.

Tal vez fue María Lionza la que los mandó a bajar de los Cerritos, cuando el golpe de estado de abril de 2002, para sitiar el ocupado palacio de Miraflores y exigir el regreso del presidente que habían elegido. No te dejes confundir, Blades, “busca el fondo y su razón”, y trata de entender las revoluciones de la historia, no las que soñamos para tranquilizarnos.

Para Blades, el programa político del chavismo “obviamente no es aceptado por la mayoría de la población”. Lo que quiere decir que la mayoría que eligió a Maduro, no lo es. Blades ignora las 18 elecciones ganadas por el chavismo y el casi 60% de votantes que el PSUV obtuvo en las elecciones de diciembre que la derecha dijo que sería un plebiscito– y declara mayoría a los representantes de la vieja derecha derrocada por Pablo Pueblo, porque ese hombre –nos recordó Neruda despierta cada doscientos años, con Bolívar.

Me recuerdo a mí mismo, en los años setenta, en el antiguo apartamento de Silvio Rodríguez, con su puerta negra en la que había golpeado el mundo, descubriendo los primeros trabajos de Rubén Blades con la orquesta de Willy Colón. Nos encantábamos de encontrar una salsa patriótica, “La maleta”, aunque sabíamos que no eran ideas unánimes entre los latinoamericanos. Ninguna idea hondamente renovadora consigue apoyo unánime, al menos cuando aparece: el poder establecido –eso que los norteamericanos llaman stablishment tiene muchos resortes, muchas maneras de “convencer”, de imponer sus intereses, y sabe que son pocos los que no ceden ante ellos.

Una cosa es cantar y otra vivir lo que se canta, y cantarlo en todas partes. Tengo vivo el recuerdo de ese extraordinario salsero que es Oscar D’Leòn, cantándole, en los años ochenta, a un público cubano que lo adoraba, que llenaba un coliseo de 15 mil localidades para escucharlo y cantar con él. Lo recuerdo feliz, arrojándose al suelo del aeropuerto de La Habana para besar la tierra de la isla al partir y, a las semanas, lo vi abjurando de su viaje a Cuba, cuando los magnates del disco en el Miami contrarrevolucionario, lo acusaron de comunista por cantar en La Habana, y amenazaron con cerrarle todas sus puertas, que eran también las más lucrativas de su realización como artista.

Oscar sabía que esa derecha, esa burguesía –y mucho menos el poder imperial que tenían detrás– no bromeaban: a Benny Moré, que era el mejor cantante de América Latina, la RCA Víctor no le grabó un disco más cuando decidió quedarse a vivir y a cantar en la Cuba revolucionaria.

Todo me lo explico, pero tengo la tristeza de que ya no podré escuchar a Rubén Blades como ese cantor de nuestra América que quiso ser.

Fernando González Llort: Para la libertad.

24/02/14

Un grupo de blogueros cubanos nos pusimos de acuerdo con el Héroe de la República de Cuba René González para, a través de él, hacer llegar cada uno una pregunta a  su compañero Fernando González Llort, el próximo de Los Cinco cubanos condenados injustamente en Estados Unidos que saldrá de prisión. Como René, Fernando será excarcelado luego de cumplir integramente su condena que lo ha llevado a permanecer prisionero desde el 12 de septiembre de 1998 pero aún están tras las rejas Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Gerardo Hernández.

Si no se obliga al gobierno de Estados Unidos a hacer justicia, ellos tres deberán cumplir hasta el final sus largas y arbitarias condenas, incluyendo la que obliga a Gerardo Hernández a morir en la cárcel, pues le impusieron dos cadenas perpetuas más quince años. Es el Presidente Barack Obama el único que puede modificar esa absurda situación, por eso pregunté a Fernando qué decir al extraño Premio Nobel de la Paz sobre este caso.

No puedo dejar de agradecer el hecho de que en la respuesta a la pregunta enviada desde La pupila insomne, Fernando se confiesa un lector asiduo de lo que se publica en este blog y envía un saludo que compromete y mucho.  Sigue leyendo