#Guaidó un líder que se apaga en débiles protestas contra #Maduro

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El diputado opositor Juan Guaidó llamó este sábado a sus seguidores a no caer en la inacción, en una jornada de tímidas protestas en #Venezuela para repudiar una ofensiva del oficialismo tras el fallido Golpe de Estado contra el presidente #NicolásMaduro.

En la plaza habitual opositora Alfredo Sadel, en el este de Caracas, #Guaidó habló ante unas 2.000 personas a lo sumo, una floja asistencia frente a las las marchas que había liderado semanas atrás.

“Llegamos al momento histórico: o somos presas del miedo, de la desesperanza, de la inacción (…) o nos mantenemos unidos en las calles, con esperanza, con fuerza”, lanzó el jefe parlamentario, reconocido como presidente interino por cerca de cincuenta países.

Once días después del fracaso del Golpe, se desató una ofensiva oficialista con un saldo de un diputado preso y otros varios refugiados en sedes diplomáticas o huidos al exterior, tras su presunta participación.

“Hoy le pido a Venezuela que no descansemos un solo día hasta lograr el cambio en Venezuela, nosotros no lo vamos a hacer, a pesar de la persecución, del hostigamiento”, aseveró Guaidó, bajo riesgo de ser detenido tras perder su fuero parlamentario en abril.

“El llamado es a salir a la calle. Todos tenemos miedo por la represión, pero no podemos quedarnos en la casa”, dijo a la AFP Melquíades Rosales, un comerciante de 42 años que portaba una bandera venezolana de “luto”, con el negro reemplazando el amarillo, azul y rojo.

¿Resistir hasta cuándo?

Desde que se proclamó mandatario encargado el 23 de enero y después de que el Parlamento declarara ilegítima la reelección del líder socialista Nicolás Maduro, Guaidó ha liderado manifestaciones y llamado a los militares a dar la espalda al mandatario para propiciar una “transición” y “elecciones libres”.

“¿Hasta cuando podemos resistir como sociedad?”, preguntó este sábado Guaidó, refiriéndose a la persistente crisis económica y social de Venezuela, la peor de su historia reciente.

Pero el heredero político de Hugo Chávez (1999-2013), enfrenta un continuado Golpe de Estado de la oposición,  apoyada por Estados Unidos y la administración Trump.  Aun así  cuanta con el respaldo de las FANB y de Rusia y China. Apoyo que le permitió sobrevivir al alzamiento, prólogo de disturbios que dejaron seis muertos.

Por esos hechos, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) imputó a 10 diputados, entre ellos la mano derecha de Guaidó, Edgar Zambrano, por traición a la patria y conspiración.

Zambrano, vicepresidente del Parlamento, fue detenido el miércoles en una operación digna de una película que incluyó el remolque con grúa del vehículo en el que estaba. Luego fue ingresado en una cárcel militar en Caracas.

Tres de sus colegas acto seguido corrieron para refugiarse preventivamente en las residencias de los embajadores de Argentina e Italia y un quinto huyó a Colombia. Los restantes mantienen un perfil bajo y muchos de ellos no apoyan las “decisiones disparatadas de Guaidó y recomendaciones de Washington”, quienes solicitaron anonimato.

Una veintena de miembros del Parlamento, única institución en manos opositoras y anulada en la práctica por la justicia, han sido objeto de medidas judiciales tras sus excesos y violaciones a la justicia.

El factor EEUU

El fracasado Golpe Militar fue coordinado por el exjefe de inteligencia Cristopher Figuera, denunció el viernes el presidente Nicolás Maduro, tachando al desertor “topo” de la CIA.

Figuera, al que Estados Unidos recompensó por su rebelión con el levantamiento de sanciones en su contra, y otros 55 oficiales fueron expulsados de la Fuerza Armada por un decreto presidencial.

“Yo le digo a las autoridades militares de los Estados Unidos (…): no estamos pidiendo, estamos exigiendo que se respete la ley”, expresó este sábado en una alocución televisada el ministro de Defensa, Vladimir Padrino.

El jefe castrense reaccionó luego de que Venezuela denunciara que un buque de la Guardia Costera estadounidense ingresó a aguas bajo su jurisdicción en días pasados.

En su discurso, Guaidó anunció que pidió a su representante en Estados Unidos “restablecer relaciones” con el Comando Sur estadounidense, cuyo jefe, el almirante Craig Faller, se puso a la orden para discutir un “apoyo” a jefes militares que den la espalda a Maduro, acercando aun más la posibilidad de una invasión al país desde Colombia y sus más de 9 bases militares alistadas para la contienda bélica.

Washington, principal soporte de Guaidó, mantiene una política de sanciones para presionar al líder socialista y dice no descartar la opción militar.

Pero la intervención militar podrá concretarse solo “cuando los aliados estén dispuestos a dar ese tipo de ayuda, y que esa sea la última opción, o la única que reste a los venezolanos”, dijo Guaidó a la televisión pública portuguesa RPT, tras conocer la posición de aliados como el Grupo de Lima y su negativa a utilizar ese método.

Por su parte el Gobierno Bolivariano reabrió el viernes sus fronteras con Brasil y Aruba, cerradas desde febrero para impedir una operación ideada por Guaidó para ingresar ayuda humanitaria desde países vecinos. Por el peligro militar que representan las bases estadounidenses sus fronteras con Colombia y las islas de Curazao y Bonaire siguen cerradas.

Cortesía AFP

 

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