Donald Trump y el coronavirus

La presión que el presidente Donald Trump sigue ejerciendo a los gobernadores de los distintos estados de los Estados Unidos para abolir las órdenes de confinamiento y reabrir parcialmente su economía está trayendo consecuencias desastrosas en la primera potencia mundial.

Los estados que han vuelto parcialmente a la “normalidad” son en su mayoría estados rojos, color con que se designa en Estados Unidos a la extrema derecha, es decir, al partido republicano. Ello afecta las elecciones presidenciales de noviembre próximo.

Los datos del desastre económico por el que está pasando Estados Unidos es alarmante tiene al 25% de los estadounidenses desempleados y en aumento.

En las últimas semanas han desaparecido 40 millones de empleos. Por ponerlo en perspectiva no se había registrado una taza de desempleo tan alta en este país desde la Gran Depresión de los años treinta donde el 25% de la población perdió su trabajo.

La forma en la que el presidente Trump está tratando de sacar al país de la terrible crisis es cuestionable.

La pandemia se encuentra en una fase incontrolable y lo que es peor el mismo presidente lo acepta al declararse hace unos días un presidente de guerra que tiene que tomar decisiones a costa de la vida de millones de personas.

“For life to resume for many, some may have to die” (“para que la vida vuelva a la normalidad, algunos tendrán que morir”) parece ser la nueva frase del presidente quien el pasado miércoles seis de mayo aceptó que el reabrir la economía traería más muertes, pero que era absolutamente necesario. 

En efecto, dieciocho de los estados que parcialmente reabrieron su economía han registrado un alza en los casos de muerte e infección.

No es de extrañarse que quince de esos estados tengan gobernadores republicanos que siguen al pie de la letra las órdenes del presidente. Basta con ver las alarmantes cifras de Texas, Georgia y Ohio, estados con gobernadores y legislaturas controlados por el partido republicano.  

Estados Unidos está en un gran problema donde a diario se identifican 25,000 nuevos casos de Coronavirus. Cada día los casos se expanden entre un dos y cuatro por ciento haciéndolo el país del mundo con más casos confirmados.

Se espera que para principios de agosto el país cuente con mas de 170,000 decesos debido al virus. Estas cifras hacen ver que el reabrir la economía como lo está haciendo el presidente es inconcebible, inhumano y estúpido ya que ni siquiera esta cerca de alcanzar la fase dos que otros países han logrado debido a sus medidas preventivas. 

Pero, ¿por qué Estados Unidos ha fallado y sigue fallando en sus intentos por controlar el virus?

Actualmente existen tres modelos efectivos que han aplicado los países alrededor del mundo para minimizar la pandemia.

El primero de ellos el chino, confinamiento absoluto, una vez que los casos bajan volver a la normalidad con el uso mandatorio de mascarillas, practicando distancia social y un sistema efectivo para llevar a cabo pruebas, identificar portadores del virus y mantenerlos en cuarentena hasta que una vacuna pueda sanarlos.

El segundo de ellos el sueco, confinamiento parcial protegiendo a los más vulnerables y permitiendo que los más saludables se infecten para luego recuperarse y gradualmente adquirir la inmunidad ante el virus.

El tercero el cubano, desde economías pobres administrar centralmente los recursos y combinar el chino y suizo para ir paleando en la medida de lo posible en aquellas industrias más necesarias para preservar la vida.

Todos estos sistemas funcionan ya que la población de dichos países no está dividida y trabajan en equipo, algo imposible en Estados Unidos donde el pueblo está fragmentado entre un alto porcentaje de ciudadanos que siguen las recomendaciones del comisionado gubernamental de la salud Anthony Fauci y otro alto porcentaje que sigue a su rival, el presidente Donald Trump quien ha llegado al punto de incitar a los ciudadanos a rebelarse en contra de los gobernadores de los estados que se rehúsan a reabrir su economía.

¿Cómo puede controlar la pandemia un país en donde el presidente públicamente insulta y se burla de las recomendaciones del experto en salud e incita a la población a hacer todo lo contrario?   

Ante un país fuera de control no le queda al presidente más que aparentar que todo está bien cuando no lo está y aplicar medidas autoritarias dignas de un gobierno fascista.

Entre estas medidas se encuentran el restringir que miembros de la Comisión de la Salud testifiquen ante el congreso sin previa autorización de Mark Meadows, actual Jefe de Gabinete de la Casa Blanca.

No sólo se ha restringido la opinión de los expertos en salud, sino que el mismo presidente declaró que desaparecerá la Comisión de la Salud de la Casa Blanca cuyo líder es el epidemiólogo Anthony Fauci.

Algo totalmente impensable en estos tiempos debido a que son estos comisionados los que realmente saben cómo controlar la pandemia, pero también los que dan a conocer los datos reales del desastre que está ocurriendo en este país en cuanto a muertes e infecciones, algo incómodo para el presidente a quien le urge reabrir la economía a costa de lo que sea. 

Es inconcebible también el modelo económico que los consejeros del presidente proyectaron la semana pasada en su cuenta de Twitter, especialmente Kevin Hassett, en la cual profetizan cero muertes para mediados de mayo.

Esto para calmar a los inversionistas y al pueblo en general mostrando una realidad que está a años luz de lograrse. Lo peor de todo es que en un país de ciudadanos en su mayoría ignorantes como lo es Estados Unidos esas proyecciones se toman como válidas, no por algo tenemos a alguien como Donald Trump de presidente el cual está llevando el país a la ruina.

¿Qué se puede esperar de alguien quien hace un par de días bloqueó la publicidad de la guía llevada a cabo por los centros de prevención de enfermedades a nivel nacional en relación a las medidas que las escuelas, los restaurantes, las iglesias y otros establecimientos deben seguir para reabrir de manera segura?

Esto por considerarla un obstáculo para volver a echar a andar la economía lo antes posible.

La crisis por la que está pasando Estados Unidos es y será una de las peores del mundo.

Mientras el país siga dividido, mientras el presidente se aferre a reabrir la economía a costa de lo que sea, mientras siga obstruyendo la opinión de los expertos, mientras siga aparentando que todo está bien cuando está muy lejos de estarlo, Estados Unidos pasará a la historia como el nuevo país que llevó a cabo un holocausto, no de judíos como en el antiguo Tercer Reich, pero si de su propia población.

Acerca de Leonor Pérez

"Amor con Amor se paga" José Martí

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