Elliott Abrams y el desgaste de los métodos del imperio

Después que el enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, se dirigiera a un grupo de periodistas el viernes 15 de marzo, para hablar sobre los avances en el conflicto venezolano e intentar sacar partido del ataque multidimensional que sufrió el sistema eléctrico nacional por varios días, atribuyéndolo a la corrupción interna del Gobierno venezolano y a la desinversión en la infraestructura eléctrica del país, diagnosticó: “¿Cuál es el impacto de esta situación en la longevidad del régimen? Obviamente va a acortar la vida del régimen (…). No estamos haciendo ninguna predicción y, al mirar hacia atrás, vemos que, en general, ni nosotros ni nadie ha sido muy bueno en predecir cuando caen los regímenes”. Sigue leyendo

Cómo sería una intervención militar de Estados Unidos en Venezuela

Frank Mora, director del Centro Latinoamericano y del Caribe Kimberly Green y ex oficial del Pentágono durante la gestión de Barack Obama, analizó los distintos escenarios ante una eventual incursión norteamericana

“Todas las opciones están sobre la mesa”. Una y otra vez, Donald Trump reitera que los Estados Unidos no descarta una intervención militar en Venezuela. Por el momento es solo una opción. El Gobierno norteamericano viene aplicando una fuerte presión sobre la dictadura de Nicolás Maduro por medio de sanciones económicas y de la vía diplomática. Esta presión externa e interna ha golpeado al régimen chavista, pero no lo suficientemente como para lograr el objetivo de Washington y la oposición venezolana: derrocar al Chavismo.

La posibilidad de una incursión militar tiene, tanto en los Estados Unidos como a nivel internacional, sus adherentes y sus detractores. La única certeza es que ni unos ni otros tienen claro cómo se desarrollaría una eventual intervención.

Frank Mora, director del Centro Latinoamericano y del Caribe Kimberly Green (LACC, por sus siglas en inglés) y ex oficial del Pentágono durante la gestión de Barack Obama, explicó en un artículo publicado en Foreign Affairs cómo sería una intervención en Venezuela.

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#Bolsonaro en las manos de #Trump, Brasil a los pies del imperio

Por: Randy Alonso Falcón

La visita de Jair Bolsonaro a Estados Unidos ha coronado el empeño de este ex militar extremista de unir cada vez más los destinos de Brasil a los del poderoso imperio. El encuentro con su idolatrado Trump es la mejor fotografía de los tiempos que corren en los dos mayores países de este continente. Ambos representan lo más retrógrado y aborrecible de sus sociedades.

Bolsonaro decidió romper con una tradición de las últimas décadas y voló a Washington, y no a Buenos Aires, para su primer viaje oficial fuera de Brasil. Su primera entrevista se la concedió a la cadena Fox, la favorita del mandatario norteamericano. Sigue leyendo

Cazando mentiras: The New York Times (#NYT) frente a la ética de la salud cubana

Resultado de imagen para SALUD CUBANAEl diario The New York Times publicó el domingo un reportaje de su periodista Nicholas Casey bajo el efectista título  Nicolás Maduro usó a médicos cubanos y a los servicios de salud para presionar a los votantes.

Usando, él sí, el supuesto testimonio de 16 exintegrantes de la Misión Médica Cubana en Venezuela,  Casey apunta a la insólita historia de que los trabajadores cubanos de la salud fueron utilizados para amenazar a pacientes e incluso coercionarlos, negándoles el servicio, si no votaban por Maduro en las elecciones del pasado 2018. Sigue leyendo

Adiós #Guaidó

Por: Angel Guerra Cabrera

La agresión de potencias extranjeras brinda a los pueblos en revolución la posibilidad de elevar su conciencia política y autoestima, aumentar su voluntad y cultura de resistencia y comprobar su capacidad de vencer a enemigos muy poderosos. O se fortalecen frente a la intervención, o son derrotadas por ella y por la contrarrevolución.

El pueblo venezolano se ha fogueado en casi dos décadas de fiera hostilidad del imperialismo de Estados Unidos, sus aliados y lacayos. Ha sido atacado en múltiples frentes como la guerra económica, la guerra mediática y la guerra eléctrica, en el contexto de la táctica de golpe continuado y guerra irregular, o híbrida. Pero ha salido victorioso y con la moral alta después de cada ataque.

Las últimas dos grandes arremetidas del gobierno colonialista y neofascista de Donald Trump contra Venezuela han resultado un completo fracaso. Pero la pandilla de maleantes encargada de la política imperial hacia América Latina y el Caribe llegó a soñar con que el liderazgo del presidente Nicolás Maduro y el edificio de la Revolución Bolivariana implosionarían el 23 de febrero, o que, en el peor de los casos, lo harían a consecuencia del mayor y más prolongado sabotaje terrorista contra el sistema electro energético de Venezuela y, probablemente, de nación alguna, que apagó al país casi una semana. O debido a las dos embestidas sumadas.

De lo que sí no hay duda es de que ambas agresiones han ocasionado graves consecuencias económicas y humanas en una población sometida ya a los rigores de la guerra económica y al estrés generado por una de las más intensas y prolongadas campañas de terrorismo comunicacional contra un país.

Hay que insistir en la considerable envergadura de la victoria del 23F, una proeza del chavismo civil y militar, que unido y cohesionado impidió la introducción con derroche de violencia paramilitar y mercenaria de la llamada ayuda humanitaria a través de las fronteras terrestres. El chavismo derrotó una tremenda amenaza de violación de la soberanía venezolana por parte de Estados Unidos, de varias naciones europeas y de los gobiernos lacayos del imperialismo en nuestra región.

El gran apagón fue planeado y ejecutado desde las entrañas del imperialismo yanqui, aunque al parecer con cooperación desde adentro del sistema eléctrico venezolano. El modus operandi del grupo neofascista compuesto por Trump, Pence, Bolton, Pompeo,  Rubio y Abrams, durante esos días y los anteriores, evidencia que el sabotaje formaba parte del plan de guerra sicológica previo a la eventual intervención militar, que estaban informados en detalle sobre él y que trataron de sacar el máximo provecho de la gravísima situación creada para sus planes de derrocamiento de Maduro.

Venezuela no ha vivido una tragedia de gran proporción en estos días de apagón gracias al heroísmo, el temple, la paciencia, la disciplina, la solidaridad mutua y la alta conciencia patriótica de la unidad cívico-militar.

Si con la agresión del 23F no lograron quebrar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ni al chavismo civil, con el sabotaje terrorista no consiguieron caotizar ni desarticular al pueblo ni crear nada parecido a una rebelión. No había agua ni combustible, la comida se fermentaba, las escuelas y centros de trabajo fueron cerrados, el metro y gran parte del trasporte colapsaron, la atención a los pacientes en algunos hospitales tuvo baches hasta que fueron instalados grupos electrógenos en los que no los tenían. No obstante, no se produjo una sola defunción como consecuencia del apagón aunque las bocinas mediáticas llegaron a mencionar cerca de 300 personas muertas, de ellas 80 recién nacidos.

Y no hubo defunciones porque las autoridades adoptaron medidas drásticas para asegurar la continuidad del servicio en los centros asistenciales. ¿Quién puede negar que este sabotaje constituye un crimen de lesa humanidad del gobierno de Trump?

Por su parte, el payaso títere Guaidó siguió volatilizándose, despareciendo políticamente hasta no poder reunir más que un grupito de personas en la supuesta gran marcha que convocó para el martes 12. Nunca tuvo gran convocatoria, lo suyo es el apoyo yanqui. Pero como escribió Luis Hernández Navarro, la oposición se suicidó cuando el autoproclamado presidente interino pidió la intervención militar estadounidense en su propio país. Aparte de la traición a la patria y la enorme perversidad entrañada en esa solicitud, revela una gran ignorancia sobre la cultura política y los sentimientos patrióticos y antiimperialistas del pueblo venezolano, que no le perdonará su infamia.

Estados Unidos se ha metido en un gran problema y ha arrastrado consigo a la Unión Europea, que ya anda buscando como cautela sus intereses en Venezuela ante el hecho evidente de que Guaidó es el presidente fantasmagórico de un gobierno gaseoso y Maduro se queda, sólidamente enraizado en el pueblo venezolano.

Tensiones al interior de la Cumbre del G20

Tensiones al interior de la Cumbre del G20

Por Aníbal García Fernández y Sergio Martín-Carrillo

El Grupo de los 20, más conocido como G20, nace en el año 1999 con las cumbres de los ministros de Finanzas de los 19 países participantes más el representante de la Unión Europea. Sin embargo, es a partir de la crisis financiera desatada en el año 2008 cuando el G20 comienza a tener una mayor repercusión y se establecen las cumbres presidenciales.

Además de los 19 países miembros del G20, incluidos tres países latinoamericanos (México, Brasil y Argentina),[1] participa como invitado permanente España. Además, para esta ocasión Argentina, como país anfitrión, ha invitado a Chile, los Países Bajos y a la Comunidad del Caribe (CARICOM), que estará representada por Jamaica. Del mismo modo, la organización del foro indica que los países que presiden organizaciones regionales como la Unión Africana y la Nueva Asociación para el Desarrollo de África y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático son invitados regulares del foro. Para este año los grupos regionales estarán representados por  Ruanda, Senegal y Singapur, respectivamente.[2]

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Hijo de #Bolsonaro coordina en #Washington ataques contra #Cuba y #Venezuela

Bolsonaro encargó a su hijo Eduardo que coordine las relaciones con Estados Unidos y los ataques contra La Habana y Caracas. Foto: O Globo

El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, encomendó a su hijo la tarea de supeditar la política exterior de la nación suramericana a los intereses de Estados Unidos, en especial en los temas relacionados con Cuba y Venezuela.

Eduardo Bolsonaro, senador por el rico estado de Sao Paulo, viajó a comienzos de esta semana a Washington como enviado de su padre ante el Departamento de Estado, el Departamento del Tesoro y el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, informó el diario O Globo. Sigue leyendo