Washington mueve sus peones contra Cuba y Venezuela

Los yanquis desesperados ante la resistencia de los pueblos de Venezuela y Cuba, orienta a sus peones a fin de deformar la realidad y conformar matrices de opinión contra ambos procesos revolucionarios.

Un escenario donde salieron a relucir sus asalariados fue la Subcomisión de Derechos Humanos de la Eurocámara, reunida en la capital belga el pasado 3 de abril de 2019, donde una de las más viejas marionetas de la Estación local de la CIA en dicho conclave, la cubana nacionalizada española, Elena Larrinaga, proclamada representante del grupúsculo contrarrevolucionario Damas de Blanco en la península ibérica, expuso que “la situación en Cuba sigue igual, pese a la aprobación de la nueva Constitución”, la que calificó como una “operación de lavado de cara del régimen”. Sigue leyendo

El senador estadounidense Marco Rubio visita Haití en medio de crisis nacional

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Prosur con vientos del Norte

Trump y sus marionetas sudamericanas en Chile. Foto: Resumen Latinoamericano
Trump y sus marionetas sudamericanas en Chile. Foto: Resumen Latinoamericano

Frustrados, quizá, por los fracasos en su plan contra Venezuela y por no lograr los resultados exigidos por la administración de Donald Trump, varios mandatarios, representantes de la derecha y ultraderecha sudamericana, acaban de firmar un documento para crear lo que llamaron Foro para el Desarrollo de América del Sur (Prosur).

Al margen de los objetivos de consolidar la aplicación de políticas de derecha en la región; fortalecer el plan de privatizaciones, paquetazos y otras medidas contra los más desposeídos, la naciente institución tiene en su mira inmediata acabar con Unasur y de paso fracturar la unidad de los países de esa región, además de continuar fomentando, bajo la égida de Washington, todo tipo de acciones contra Venezuela, la Revolución Bolivariana y el presidente constitucional Nicolás Maduro.

La sede no pudo ser mejor y el anfitrión perfecto: Chile y su presidente Sebastián Piñera. Y si algo falta a esta apreciación, dejemos que sea Juan Guaidó, el impostor autoproclamado presidente interino de Venezuela, quien con su explicación a los convidados del porqué no pudo asistir a la cita nos aclare la naturaleza del encuentro: «Agradezco la invitación de países hermanos a ser parte de este día histórico en la unión de nuestros pueblos. Nos encontramos organizando a toda Venezuela para cesar la usurpación, que será el triunfo de la democracia, la libertad y el retorno de la estabilidad en América del Sur», tuiteó.

Ese es el escenario donde nace Prosur con vientos que soplaban del Norte, un engendro cuyo objetivo se fundamenta en destruir la Unasur, organización fundada en 2008, que agrupaba a todos los países de esa área geográfica y que creó muchas expectativas de solidaridad, unión y desarrollo común, durante los gobiernos progresistas de Cristina Fernández en Argentina, Lula y Dilma en Brasil, Evo Morales en Bolivia, Hugo Chávez en Venezuela, y Rafael Correa en Ecuador.

Ahora la derecha y la extrema derecha han creído que llegó su momento y saben muy bien que, aprovechando las debilidades de la izquierda, recibiendo el apoyo total por parte de Estados Unidos y fracturando lo que fue una incipiente unión sudamericana y latinoamericana, pueden avanzar más rápido en sus objetivos.

Destruir Unasur, dividir la Celac, hacer colapsar Petrocaribe, equivale, para esa extrema derecha y sus amos del norte, a un triunfo que será bien remunerado, donde los Pompeo, Bolton, Marco Rubio, Elliot Abrams y el propio Trump no escatiman esfuerzos para esos propósitos.

El otro objetivo de Prosur es echar abajo la Revolución Bolivariana y el gobierno del presidente constitucional Nicolás Maduro. Quizá por ello la insistencia en que Guaidó asistiera a la cita de Chile.

Allí se encontraban Mauricio Macri, con su Argentina entregada a los designios del Fondo Monetario Internacional;  el brasileño Jair Bolsonaro, tildado como el «Trump del trópico», el mismo que a su llegada a la capital chilena dijo que «intentará junto a los demás presidentes sudamericanos sellar el final de Unasur».

También concurrió Iván Duque, con las riendas de una Colombia en la cual mueren cientos de líderes sociales e indígenas sin que se haga justicia y donde el propio presidente insiste en echar abajo los Acuerdos de Paz firmados con las FARC y, por supuesto, el anfitrión Sebastián Piñera, absorto en el fomento de una derecha subordinada a Washington de tal manera que hasta regaló al presidente Trump una bandera estadounidense con la chilena pequeñita insertada, que da la imagen de aspirar a ser una estrella más de ese estandarte.

Mención aparte para Lenín Moreno, el presidente ecuatoriano, el mismo que ya desalojó a la Unasur de su sede construida en el llamado centro del mundo, cerca de Quito, y que decidió echar abajo el monumento a ese grande de la integración sudamericana, Néstor Kirchner.

También formaron parte del convite desintegrador de la unidad de América del Sur, los presidentes de Perú y Paraguay, sin mucho protagonismo, pero fieles peones de lo que diga Washington.

La historia recogerá muy pronto el nombre de estos personajes como perfectos comodines de la administración Trump, empeñada en volver a la época de la Doctrina Monroe con Latinoamérica como su patio trasero.

Cazando mentiras: The New York Times (#NYT) frente a la ética de la salud cubana

Resultado de imagen para SALUD CUBANAEl diario The New York Times publicó el domingo un reportaje de su periodista Nicholas Casey bajo el efectista título  Nicolás Maduro usó a médicos cubanos y a los servicios de salud para presionar a los votantes.

Usando, él sí, el supuesto testimonio de 16 exintegrantes de la Misión Médica Cubana en Venezuela,  Casey apunta a la insólita historia de que los trabajadores cubanos de la salud fueron utilizados para amenazar a pacientes e incluso coercionarlos, negándoles el servicio, si no votaban por Maduro en las elecciones del pasado 2018. Sigue leyendo

Adiós #Guaidó

Por: Angel Guerra Cabrera

La agresión de potencias extranjeras brinda a los pueblos en revolución la posibilidad de elevar su conciencia política y autoestima, aumentar su voluntad y cultura de resistencia y comprobar su capacidad de vencer a enemigos muy poderosos. O se fortalecen frente a la intervención, o son derrotadas por ella y por la contrarrevolución.

El pueblo venezolano se ha fogueado en casi dos décadas de fiera hostilidad del imperialismo de Estados Unidos, sus aliados y lacayos. Ha sido atacado en múltiples frentes como la guerra económica, la guerra mediática y la guerra eléctrica, en el contexto de la táctica de golpe continuado y guerra irregular, o híbrida. Pero ha salido victorioso y con la moral alta después de cada ataque.

Las últimas dos grandes arremetidas del gobierno colonialista y neofascista de Donald Trump contra Venezuela han resultado un completo fracaso. Pero la pandilla de maleantes encargada de la política imperial hacia América Latina y el Caribe llegó a soñar con que el liderazgo del presidente Nicolás Maduro y el edificio de la Revolución Bolivariana implosionarían el 23 de febrero, o que, en el peor de los casos, lo harían a consecuencia del mayor y más prolongado sabotaje terrorista contra el sistema electro energético de Venezuela y, probablemente, de nación alguna, que apagó al país casi una semana. O debido a las dos embestidas sumadas.

De lo que sí no hay duda es de que ambas agresiones han ocasionado graves consecuencias económicas y humanas en una población sometida ya a los rigores de la guerra económica y al estrés generado por una de las más intensas y prolongadas campañas de terrorismo comunicacional contra un país.

Hay que insistir en la considerable envergadura de la victoria del 23F, una proeza del chavismo civil y militar, que unido y cohesionado impidió la introducción con derroche de violencia paramilitar y mercenaria de la llamada ayuda humanitaria a través de las fronteras terrestres. El chavismo derrotó una tremenda amenaza de violación de la soberanía venezolana por parte de Estados Unidos, de varias naciones europeas y de los gobiernos lacayos del imperialismo en nuestra región.

El gran apagón fue planeado y ejecutado desde las entrañas del imperialismo yanqui, aunque al parecer con cooperación desde adentro del sistema eléctrico venezolano. El modus operandi del grupo neofascista compuesto por Trump, Pence, Bolton, Pompeo,  Rubio y Abrams, durante esos días y los anteriores, evidencia que el sabotaje formaba parte del plan de guerra sicológica previo a la eventual intervención militar, que estaban informados en detalle sobre él y que trataron de sacar el máximo provecho de la gravísima situación creada para sus planes de derrocamiento de Maduro.

Venezuela no ha vivido una tragedia de gran proporción en estos días de apagón gracias al heroísmo, el temple, la paciencia, la disciplina, la solidaridad mutua y la alta conciencia patriótica de la unidad cívico-militar.

Si con la agresión del 23F no lograron quebrar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ni al chavismo civil, con el sabotaje terrorista no consiguieron caotizar ni desarticular al pueblo ni crear nada parecido a una rebelión. No había agua ni combustible, la comida se fermentaba, las escuelas y centros de trabajo fueron cerrados, el metro y gran parte del trasporte colapsaron, la atención a los pacientes en algunos hospitales tuvo baches hasta que fueron instalados grupos electrógenos en los que no los tenían. No obstante, no se produjo una sola defunción como consecuencia del apagón aunque las bocinas mediáticas llegaron a mencionar cerca de 300 personas muertas, de ellas 80 recién nacidos.

Y no hubo defunciones porque las autoridades adoptaron medidas drásticas para asegurar la continuidad del servicio en los centros asistenciales. ¿Quién puede negar que este sabotaje constituye un crimen de lesa humanidad del gobierno de Trump?

Por su parte, el payaso títere Guaidó siguió volatilizándose, despareciendo políticamente hasta no poder reunir más que un grupito de personas en la supuesta gran marcha que convocó para el martes 12. Nunca tuvo gran convocatoria, lo suyo es el apoyo yanqui. Pero como escribió Luis Hernández Navarro, la oposición se suicidó cuando el autoproclamado presidente interino pidió la intervención militar estadounidense en su propio país. Aparte de la traición a la patria y la enorme perversidad entrañada en esa solicitud, revela una gran ignorancia sobre la cultura política y los sentimientos patrióticos y antiimperialistas del pueblo venezolano, que no le perdonará su infamia.

Estados Unidos se ha metido en un gran problema y ha arrastrado consigo a la Unión Europea, que ya anda buscando como cautela sus intereses en Venezuela ante el hecho evidente de que Guaidó es el presidente fantasmagórico de un gobierno gaseoso y Maduro se queda, sólidamente enraizado en el pueblo venezolano.

Nexos entre #JairBolsonaro, #MarcoRubio y #SteveBannon

Tomado de La Haine

Un artículo publicado el miércoles por la revista brasileña Carta Capital y recogido por la agencia cubana de noticias Prensa Latina pone de relieve que el ultraderechista Bolsonaro y el gusano Rubio están por igual a favor del armamentismo y el sionismo, y en contra del Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro.

La fuente señala que ambos políticos se habrían encontrado en secreto el pasado marzo en Florida (EEUU), donde habrían conversado durante cuatro horas, pero sin que se hiciera público el encuentro a pedido del anfitrión.

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#Trump castiga a cubanas y #cubanos de #Miami

Por Néstor García Iturbe

En distintas oportunidades el periodista está buscando una información, pero por muchas gestiones que realiza no la encuentra. En muy contadas oportunidades al periodista llega una información importante, que no la buscó, pero que le cayó en sus manos. Este es precisamente el caso al cual me refiero en este artículo.

Recientemente, un estadounidense del sector académico, con el cual tengo relaciones desde hace varios años, viajó a Cuba. Desde que llegó estuvo tratando de localizarme telefónicamente, hasta que finalmente pudo hacerlo. Sigue leyendo